Una buena sonrisa tan solo es el primer paso para renovar su aspecto. Si ha estado demasiado preocupado por su sonrisa, es posible que no haya pensado en otras cosas que también podrían mejorar su imagen. Una sonrisa nueva hace que nos sintamos más seguros y queramos sacar el máximo partido de nosotros. También es posible que haga que nos fijemos en aspectos que nos gustaría cambiar y que antes no veíamos porque estábamos demasiado preocupados por la sonrisa.

Estas mejoras se pueden llevar a cabo mediante tratamientos estéticos o simplemente siguiendo las recomendaciones de expertos en belleza y peluquería. Se sorprenderá como unos pequeños cambios pueden mejorar tanto su aspecto, la seguridad en sí mismo y su actitud ante la vida.

Tómese tiempo para cuidar de su piel

Las sonrisas resultan más atractivas cuando la piel que las rodea es suave y no presenta imperfecciones. Los cuidados de la piel son muy efectivos si los convertimos en una rutina diaria de mañana y noche. Por la mañana, toca revitalizarla y por la noche, relajarla. El objetivo no es únicamente retrasar el envejecimiento, estar más atractivos y sentirse más seguros, también debe contribuir a mantener el bienestar físico, mental y espiritual. Cuidarnos debe servir para mantenernos sanos, organizarnos, refrescarnos, relajarnos y cagarnos de energía.

El marco perfecto para la sonrisa

La piel de los labios se seca y descama fácilmente y con la edad pierde colágeno, hidratación y suavidad. Esto provoca la flacidez de los labios, que proporcionan menos soporte para la piel que los rodea, favoreciendo la aparición de líneas de expresión y arrugas. Con unos trucos sencillos podemos lucir y mantener unos labios más carnosos y jóvenes: utilizar bálsamo labial a diario y protegerlos del sol es básico para que sigan siendo el marco perfecto para la sonrisa.

El vello facial y su nueva sonrisa

El vello facial influye enormemente en el aspecto de la sonrisa, tanto en hombres como en mujeres. En las mujeres, es evidente que el vello facial estropea irremediablemente la sonrisa y la única cuestión a tener en cuenta es como eliminarlo. En los hombres es un poco más complicado. Una cara afeitada, con barba, bigote, patillas o perilla es una decisión muy personal que depende en gran medida de los rasgos y la personalidad de cada cual. Probar distintas posibilidades y preguntarle a un profesional estético es la mejor solución para dar con la tecla.

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