Si tus dientes están sanos, blancos y bien alineados ya tienes mucho ganado. Pero además, para resaltar la belleza de la sonrisa y del rostro, hay que cuidarlos y mantenerlos en buen estado. Con unos sencillos trucos y buenos hábitos, una bonita sonrisa puede convertirse en perfecta sin mucho esfuerzo.

Para que los dientes estén limpios y sanos es importante lavarlos de 2 a 3 veces diarias. Para no dañar las encias, es recomendable utilizar un cepillo con las cerdas suaves. El cepillo manual es muy válido, pero con el cepillo eléctrico se consigue una limpieza más profunda y eliminar más placa sin tanto esfuerzo. Para que, además de limpios, los dientes estén blancos y brillantes lo mejor es realizar un blanqueamiento dental profesional. Realizarlo en casa puede ser contraproducente ya que algunos productos pueden incrementar la sensibilidad dental y dañar el esmalte. Cualquier tratamiento de estética dental realizado por profesionales será más efectivo, seguro y duradero.

Para mantener los dientes blancos más tiempo, es importante evitar en la medida de los posible los alimentos y las bebidas que los manchan (café, té, vino tinto, refrescos de cola, comidas con colorantes…). Pero si se consumen, nunca debemos cepillarnos los dientes inmediatamente después ya que los ácidos pueden dañar aún más los dientes mientras los cepillamos. Es mejor beber un vaso de agua o comer alimentos ricos en calcio como el queso, que ayudan a neutralizar los ácidos que amarillean los dientes.

Para evitar que los dientes se manchen con el pintalabios, es recomendable protegerlos con una fina capa de vaselina. Así, los dientes también están protegidos de las agresiones externas. Para que los dientes blancos destaquen aun más, usar un gloss labial ligeramente azulado, produce un curioso efecto óptico con el que los dientes parecen más blancos.

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