Cuida tus encías y tu corazón

Se calcula que la mitad de los españoles sufre, o sufrirá, algún tipo de enfermedad de las encías debido a la acumulación de sarro y placa bacteriana que pueden provocar una inflamación de las estructuras que rodean al diente. En su grado menos grave, esta inflamación es conocida como gingivitis. Los primeros síntomas que suelen aparecer son inflamación, enrojecimiento, hinchazón y sangrado de las encías al cepillarse los dientes. Si no se detecta a tiempo y sigue avanzando, la gingivitis puede derivar en una periodoncia que conlleva una retracción de la encía, un aumento de la sensibilidad dental, separación y movilidad de los dientes o mal aliento.

Además de los problemas de salud bucodental que la gingivitis o la periodoncia pueden provocar, existe una relación entre las enfermedades de las encías y las enfermedades cardiovasculares. Las bacterias que se acumulan alrededor de las encías son las responsables de la infección crónica asociada a la periodoncia. Estas bacterias, a su vez, pueden afectar a otros órganos, entre ellos el corazón. Las bacterias que se encuentran en las encías infectadas pueden desplazarse por todo el cuerpo una vez ya instaladas de manera permanente.

Las enfermedades de las encías y las afectaciones cardiovasculares tienen factores de riesgo que coinciden. El tabaco, el estrés, una diabetes mal controlada… son algunos de los causantes de ambas enfermedades. Un estilo de vida saludable (dieta equilibrada, deporte, no fumar…) y unos buenos hábitos de higiene bucodental nos ayudaran a prevenir estas dos dolencias que tienen muchos puntos en común. Cuidando y mejorando nuestra salud bucodental estamos también cuidando nuestra salud general.

Salud bucal en la menopausia

Durante la menopausia, la mujer experimenta una serie de cambios hormonales que tienen consecuencias en la salud general y también a nivel bucal. En la menopausia, se reducen notablemente los niveles de estrógenos, un hecho que produce alteraciones significativas en los tejidos de la boca y repercute negativamente en la salud bucodental, deteriorando las encías o la mucosa bucal.

Habitualmente, en la mujer menopáusica se pueden apreciar trastornos que afectan a las encías: se vuelven más brillantes y secas, sangran más fácilmente y su color varía entre pálido y rojizo. Además, se puede manifestar un creciente malestar bucal, con sensación de quemazón, sequedad y mal sabor. Beber por lo menos dos litros de agua al día puede ayudar a combatir esta sensación de ardor bucal. También es recomendable evitar alimentos ácidos o los frutos secos, que tienden a aumentar esta sensación, y favorecer la salivación natural masticando chicle, por ejemplo.

El descenso de la producción de hormonas durante la menopausia conlleva, además de una serie de alteraciones en las encías, cambios en la mucosa bucal y en el hueso que sustenta los dientes. Estos cambios pueden alterar el color o la forma de los dientes e incluso provocar la pérdida de algunas piezas. A nivel bucodental, el envejecimiento óseo provoca la llamada gingivitis descamativa, una afectación de las encías que ocasiona una separación de las capas externas de éstas dejando al descubierto las terminaciones nerviosas y favoreciendo la aparición de caries.

Durante este periodo, es muy importante extremar los hábitos de higiene bucodental, acudir al especialista periódicamente y recibir un tratamiento médico específico para superar estas afecciones bucodentales y mejorar la calidad de vida.

Cuida y protege tus encías

A parte de tener unos dientes fuertes y sanos, una buena salud bucodental pasa por tener unas encías sanas. Las encías también reclaman una atención especial a la hora de realizar nuestra higiene bucodental ya que en ellas se acumula sarro y placa bacteriana que pueden provocar una inflamación de las estructuras que rodean al diente. Si estas bacterias no se eliminan correctamente durante la higiene dental, se van acumulando entre el diente y la encía y acaban provocando una reacción inflamatoria. La inflamación de las encías, o gingivitis, es el primer síntoma de las enfermedades de las encías.

La gingivitis provoca el sangrado de la encía durante el cepillado, una hipersensibilidad dental y un color rojo más brillante de lo habitual en la zona. La inflamación de las encías suele ir acompañada de una infección que puede llegar a destruir el tejido en el que se soporta el diente. Las causas más habituales de la gingivitis están relacionadas con una deficiente higiene dental pero también con la alimentación, el tabaquismo y una cierta predisposición genética. Las enfermedades de las encías suelen ser hereditarias. Si la gingivitis no se detecta o no se trata a tiempo puede evolucionar a un estado más grave de las enfermedades de las encías: la periodontitis. Por eso, es muy importante acudir al especialista en el cuidado de las encías, el periodoncista, cuando aparecen los primeros síntomas.

La periodontitis causa la retracción de la encía y, con el tiempo, puede causar una separación entre ésta y el diente. Esta separación puede debilitar el hueso donde se soportan los dientes y acabar provocando la pérdida de las piezas dentales. La prevención, una revisión anual del estado de dientes y encías y una correcta higiene bucodental son las mejores armas para luchar contra estas enfermedades.