¿Cómo cuidar la higiene dental con ortodoncia?

Uno de los grandes problemas a la hora de llevar una ortodoncia tradicional, los brackets de toda la vida, es cómo lograr una higiene dental adecuada, ya que las dificultades para llegar a todas las cavidades y a todos los espacios generados es complicado.

Además, cada enganche de cada alambre es el lugar ideal para que se acumulen restos de comida de todo tipo y con ello se pueda llegar a generar placa bacteriana que acabe por convertirse en una caries.

Por ese motivo si de manera habitual hay que ser cuidadoso con la higiene dental diaria cuando se lleva una ortodoncia esta higiene dental debe de ser mucho más pulcra ya que el daño puede ser mayor.

¿Cómo cuidar la higiene dental con ortodoncia?

  • Cepillarse después de cada comida: Pero no solo después de comidas “oficiales”, sino después de ingerir cualquier alimento es conveniente cepillarse para evitar que los restos de comida se acumulen entre los alambres, lo cuál puede generarnos un daño posterior si tardamos en cepillarnos después e incluso provocar mal aliento.

Además, si tenemos problemas a la hora de utilizar nuestro cepillo tradicional, en el sentido en que no percibimos que se produzca una limpieza adecuada, en el mercado hay unos cepillos con las cerdas en forma de V que consiguen llegar a todos los lugares.

  • Evitar alimentos duros o pegajosos: En la medida de lo posible si conseguimos evitar este tipo de alimentos estaremos beneficiando nuestra propia higiene dental, ya que conseguiremos generarnos menos problemas.

En este sentido hay que tener especial cuidado con los alimentos pegajosos, como por ejemplo chicles porque pueden llegar a pegarse en los alambres de la ortodoncia y luego es harto complicado el despegarlo.

  • Utilizar cepillos interproximales: Estos cepillos son especiales para poder llegar a los espacios entre los dientes, cuando éstos son demasiado grandes como para usar solo hilo dental. Estos cepillos son de mucha utilidad porque consiguen llegar a los huecos generados entre los alambres y los propios dientes.
  • Pastas dentales especiales: Igualmente, también existen dentífricos especiales que ayudan a cuidar la higiene bucal en las personas que llevan ortodoncia.

El hilo dental, ese gran desconocido

Las estadísticas que manejan los colegios de dentistas a nivel mundial calculan que alrededor del 70% de la población no utiliza el hilo dental en su higiene bucal diaria, a pesar de que se trata de una de las herramientas más eficientes en la lucha contra las infecciones de las encías.

 

¿Qué beneficios tiene la utilización del hilo dental?

La gran ventaja del hilo dental es que consigue llegar a los lugares vetados para el cepillo de dientes, con lo que elimina todos los restos que éste deja. De esta manera consigue evitar que los restos se acumulen entre los dientes previniendo así de la aparición de cualquier tipo de infección posterior.

Por ello es recomendable utilizar el hilo dental después de cada cepillado para lograr una higiene bucal completa, y si esto no fuera posible, como consecuencia de las dificultades de la rutina del día a día, los expertos aconsejan que, al menos, se utilice una vez al día, preferiblemente por la noche antes de acostarse.

 

Pero, ¿por qué no utilizamos el hilo dental?

Esa es la gran pregunta que nadie es capaz de responder. La única respuesta plausible es por pereza. La población no utiliza hilo dental después del cepillado por la mera razón de que no tienen tiempo o no quieren encontrarlo.

Sin embargo, debemos de concienciarnos de la necesidad de incluir el hilo dental en nuestra higiene bucal, por nuestra propia salud ya que las complicaciones de una infección de encías son múltiples.

 

Y, ¿cuál es la forma correcta de utilizar el hilo dental?

Debemos de tomar un hilo que esté tenso y pasarlo suavemente entre los dientes. Es probable que al principio sangren las encías, pero este sangrado desaparece después de haber utilizado el hilo dental varias veces.

Este sangrado se debe a que, a pesar de que lo ideal es no tocar las encías, lo probable es hacerlo, ya que el hilo dental debe de llevarse hasta el final del diente, lo más cerca de las encías y el contacto provocará el sangrado.

Ten en cuenta, eso sí, que deberías de cambiar el hilo utilizado en cada nuevo tramo de dientes. Lo ideal es coger unos 40cms de hilo e ir cambiando el tramo que se utiliza en el contacto directo con los dientes, porque si no estaríamos únicamente cambiando los restos de lugar.

¿Qué son las carillas o laminados?

Todos queremos tener una sonrisa perfecta, pero no todos estamos dispuestos a pasarnos horas y horas en el dentista o someternos a un tratamiento de larga duración, principalmente por la pereza que suele dar en general el acudir a las consultas de estos profesionales.

Por ello, las Carillas o Laminados son la solución perfecta para conseguir obtener la perfección en la sonrisa de una manera sencilla y sin tratamientos de larga duración.

¿Qué son las carillas o laminados?

Son láminas de porcelana que se pegan a la superficie visible del diente pudiendo conseguir, por tanto, el efecto que se desee, desde una recuperación parcial o total del color original de la dentadura a la corrección de algún defecto de forma o rotura ocasional.

Se trata de láminas que, gracias a las tecnologías y materiales utilizados hoy en día, apenas dañan al diente, con lo que son mucho más recomendables que otros tratamientos que pueden ser más dañinos.

¿Por qué son de porcelana?

Por la sencilla razón de que la porcelana es un material que se parece mucho al esmalte dental, con lo que apenas se nota la diferencia, y además es muy resistente con lo que el paciente puede hacer vida normal sin ninguna preocupación.

Además, la porcelana es un material que repele a las bacterias gracias a su superficie plenamente lisa y sin apenas porosidad.

¿Son las carillas o laminados una buena solución para ti?

Sin duda. Nuestra sonrisa es nuestra tarjeta de visita, la primera impresión que causamos en los demás y ya sabemos todos que vivimos en un mundo de primeras impresiones.

Una sonrisa limpia y atractiva puede abrir puertas que antes se cerraban
, predisponer la voluntad de los demás y ayudarnos a conseguir los objetivos vitales y profesionales que nos habíamos planteado.

No lo dudes, olvídate de tratamientos en profundidad, de operaciones dificultosas, y de procesos de recuperación interminables. Las carillas o laminados son tu solución perfecta. Te ayudan a tener una sonrisa fantástica de la manera más sencilla.

Tú decides, si quieres seguir ocultando tu sonrisa o lucirla en todo su esplendor.

Diabetes y salud bucodental

Dientes y encías son una parte del cuerpo que sufren especialmente los efectos de la diabetes y, por lo tanto, su buen estado y su buen cuidado es aún más fundamental en las persona diabéticas. Existe una relación clara, directa y recíproca entre la diabetes y las enfermedades de las encías. No solo los diabéticos tienen más riesgo de sufrir una enfermedad periodontal – 3 o 4 veces más que el resto-  sino que la presencia de trastornos en las encías pueden identificar precozmente el desarrollo futuro de esta enfermedad.

El dentista puede contribuir al diagnóstico precoz de la diabetes y, con sus cuidados, ayudar al control de la enfermedad. Es importante acudir al dentista si se detectan síntomas como encías enrojecidas, inflamadas, sensibles o que sangran con facilidad. Un diabético que no se trata adecuadamente tiene una mayor susceptibilidad a las infecciones, boca seca, halitosis y retraso en la cicatrización de las heridas, entre otros problemas bucales.

Sufrir una infección en las encías, como la gingivitis o la periodontitis, también puede afectar a los niveles de azúcar en sangre. Por eso, tener unos hábitos de higiene dental correctos, puede ayudar a mantener una buena salud bucodental y a controlar la diabetes.

Las enfermedades periodontales son más frecuentes y suelen estar más avanzadas en diabéticos así que una buena higiene oral será fundamental para estos pacientes. La periodontitis puede ser un primer signo de diabetes y, si no se controla, puede hacer empeorar a la diabetes. Por otro lado, un buen tratamiento de las enfermedades de las encías puede mejorar el control de la diabetes.

¿Cómo acabar con el mal aliento?

La halitosis o mal aliento es un problema muy común entre la población adulta, se calcula que afecta a 1 de cada 3 personas, que puede afectar la forma como nos relacionamos con los demás ya sea en el entorno personal, afectivo, social o profesional. En la mayoría de los casos, el mal aliento está causado por la acumulación de bacterias en la boca, eso incluye lengua, encías y los espacios entre los dientes. El mal aliento es un problema que uno mismo no suele detectar, a no ser que sea muy evidente.

Normalmente, el mal aliento se relaciona con un problema de salud bucodental ya sea por una mala higiene bucal, enfermedades de las encías, sequedad bucal… pero también puede tener su origen enfermedades como diabetes o trastornos hepáticos. Para acabar con el mal aliento, la limpieza diaria y profunda de dientes y boca es fundamental. Es recomendable usar una pasta dentífrica con clorofila y reemplazar a menudo el cepillo dental. Utilizar hilo dental después del cepillado ayuda a eliminar los restos de comida de los espacios más pequeños y enjuagar con colutorio mantiene el aliento más fresco durante más tiempo.

Por lo que a la alimentación se refiere, se debe evitar comer cebolla y ajo y bebidas como cerveza, café, whisky o vino, ya que éstos dejan muchos residuos. Es recomendable beber mucha agua, especialmente entre comidas, y disminuir los largos períodos de ayuno. Si después de comer no podemos cepillarnos los dientes, lo mejor es masticar chicle de menta sin azúcar o enjuagar bien la boca con agua para eliminar restos de alimentos y malos olores.

La sensibilidad dental y sus consecuencias

Muchas de las personas que acuden a la consulta del dentista lo hacen por un problema de sensibilidad dental. Se trata episodios de dolor agudo y transitorio provocado por el contacto de dientes y encías con estímulos externos como pueden ser las bebidas frías o calientes, los alimentos dulces o muy ácidos e incluso la presión del cepillo de dientes durante el cepillado.

Este dolor o sensibilidad en los dientes es debido al desgaste del esmalte de la superficie dental que deja desprotegida la zona del diente donde se encuentran los nervios y los vasos sanguíneos produciendo una intensa sensación de dolor. La falta de higiene dental o la caries no están relacionadas con la sensibilidad dental. Es más, el esmalte dental puede desgastarse, precisamente, durante la higiene dental por utilizar un cepillo con las cerdas demasiado duras o por ejercer demasiada presión en dientes y encías. Pueden ocurrir dos cosas; la primera que la encía se retraiga exponiendo una zona del diente que no esta protegido por la encía, dando problemas de sensibilidad, estéticos e incrementado la posibilidad de tener caries, la segunda que el esmalte se desgaste y el diente se erosione, por tanto se van perdiendo las capas protectoras dejando desprotegida su zona más sensible. Cuando esto pasa, y aparece el dolor, es necesario volver a recuperar estas capas protectoras y fortalecer los dientes utilizando los productos de higiene dental adecuados.

Cuando la sensibilidad dental no se trata, puede llegar a impedir llevar a cabo la higiene dental diaria de manera correcta y puede derivar en otros problemas más graves, como caries o enfermedades de las encías. Por eso es importante acudir a la consulta: para poner fin a un problema muy molesto y para evitar que éste tenga consecuencias mucho más graves para nuestra salud bucodental.

Precauciones tras la extracción de una pieza dental

Aunque no sea del agrado de paciente y dentista, hay situaciones en las que no hay más remedio que extraer una pieza dental dañada o defectuosa. La causa más común que obliga a realizar una exodoncia es la destrucción de la pieza dental debido a la caries o a una infección crónica. También, a veces, es necesario extraer alguna pieza dental para facilitar la colocación de una prótesis o durante tratamientos de ortodoncia en los hay una gran falta de espacio.

Una extracción dental puede ser una intervención más o menos compleja según la posición, el tamaño o el estado de la pieza dental a retirar. Tras la intervención, es habitual que el odontólogo prescriba analgésicos, antiinflamatorios o antibióticos para disminuir las molestias y facilitar la recuperación. Por el efecto de la anestesia, hay que tomar precauciones en las horas posteriores a la intervención ya que el paciente, al tener los labios y la lengua insensibilizados, podría morderse sin sentir dolor. Por eso, se recomienda no comer durante este intervalo de tiempo y, una vez desaparecidos los efectos de la anestesia, comer alimentos fáciles de masticar y de deglutir.

Tras una exodoncia es fundamental extremar la higiene bucodental si se quiere evitar una posterior infección. Hay que cepillarse los dientes con cuidado, con un cepillo de dientes suave y vigilando especialmente al pasar por la zona afectada. También se pueden realizar enjuagues con clorhexidina. El sangrado de la encía no debe prolongarse demasiado. En el caso que persista o se noten signos de infección (inflamación, dolor agudo y constante…) se debe acudir de nuevo al odontólogo. Para facilitar una correcta coagulación de la zona afectada, los pacientes fumadores han de evitar fumar durante las 24 horas posteriores a la extracción.