Hemos hablado muchas veces de la enfermedad periodontal y de las consecuencias que puede provocar en nuestra cavidad oral y en el resto del organismo. De hecho, sabemos que es la patología más frecuente, sobre todo en pacientes adultos, después de la caries dental y del resfriado común, que se disputan la primera posición. Vemos que su prevalencia es destacable y que, en este sentido, las medidas de prevención se convierten en esenciales. No obstante, para tratar la enfermedad periodontal a tiempo y poder controlarla, hace falta que el paciente la comprenda y sepa detectarla. Uno de los conceptos más difíciles de entender es el de ‘bolsa periodontal’, las protagonistas cuando hablamos de periodontitis. ¿Qué son exactamente las bolsas periodontales?

Los dentistas en Centro Dental Pedralbes son especialistas en periodoncia y, por lo tanto, en el tratamiento de este tipo de enfermedades. Ellos definen las bolsas periodontales como surcos gingivales profundos, es decir, son fisuras patológicas que se sitúan entre la parte interna de la encía y la superficie del diente. La profundización de estas bolsas nos lleva a la destrucción de los tejidos de soporte y a la movilidad de los dientes, convirtiendo el paciente en un sujeto susceptible a perder las piezas dentales. Existen tres tipos de bolsas periodontales en función de su nivel de afectación: las simples, que sólo abarcan una cara del diente, las compuestas, que abarcan dos o más caras, y las complejas, que abarcan una superficie diferente al sitio en el que se originaron.

También podemos clasificar las bolsas periodontales según la posición que ocupan: supraóseas, cuyo fondo está por arriba de la cresta ósea, e intraóseas, cuyo fondo está por debajo de la cresta ósea. Vemos, entonces, que estas fisuras pueden abarcar una, dos o más superficies del diente y poseer diferentes profundidades. Su presencia en la cavidad oral puede detectarse a través de estos síntomas: encía engrosada y rojiza, hemorragia gingival o supuración, movilidad dentaria o formación de diastemas y dolor localizado y profundo en el hueso. Si el paciente percibe alguno de estos síntomas, lo mejor que puede hacer es programar una visita con el dentista, que evaluará su situación particular y establecerá un diagnóstico completo.

Cabe tener en cuenta que las bolsas periodontales están repletas de microorganismos y sus productos, de líquido gingival, de restos de alimentos, de mucina salival, de células epiteliales descamadas y leucocitos; un popurrí de sustancias que no son nada buenas para nuestra salud bucodental.

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