La salud bucodental de los niños debe preservarse desde el momento en el que nacen. La madre o el padre, comprometidos con su cuidado, deben limpiar durante los primeros meses sus encías y después, poco a poco, introducir el cepillo a medida que vayan erupcionando los dientes. Es recomendable que el cepillado esté supervisado hasta que el niño tenga entre 5 y 7 años de edad y ya sea lo suficientemente responsable como para hacerlo él mismo. A partir de ese momento, debemos introducirle en el mundo de los demás utensilios de higiene: la seda o hilo dental, los cepillos interdentales, el irrigador bucal, el limpiador lingual… entre otros más específicos que ya dependen de las necesidades de cada paciente. Pero, además de la higiene en casa, hay algo que es incluso más importante: las revisiones periódicas. ¿Cuándo debemos programar la primera visita al dentista?

La mayoría de dentistas recomiendan programar la primera visita al dentista cuando el niño cumple un año de edad. ¿Por qué tan temprano? Porque todo son ventajas: tu hijo puede conocer al profesional, establecer un vínculo comunicativo con él, coger confianza y empezar a interiorizar la importancia de mantener una buena salud bucodental durante toda la vida. Recuerda que el niño tendrá una mejor experiencia en el consultorio si va a conocer al profesional que le acompañará y a hacerse una primera revisión en vez de acudir allí debido a una emergencia dental. En este último caso, va a asociar odontología con dolor, daño y sufrimiento. Por otro lado, esta visita tan temprana permitirá al dentista estar al tanto de las necesidades dentales del niño antes de que surjan problemas. Permite, entonces, prevenir situaciones graves.

¿Hay algún dentista especializado en niños pequeños? Por supuesto, es el odontopediatra. Se trata de un especialista plenamente capacitado para atender a infantes de todas las edades. Es verdad que un dentista de cabecera también puede atender a tu hijo y a otros miembros de la familia, pero no hay nada mejor que un buen especialista. Además de la diferencia en la formación recibida, el trato con los niños es de mayor calidad: el odontopediatra sabe en todo momento qué tipo de comunicación debe establecer con tu hijo y cómo tratarlo para que esté tranquilo. Recuerda que el miedo al dentista es muy común entre los infantes, y este especialista sabe muy bien cómo evitar que esta sensación aflore.

¿Cómo puedes encontrar un buen dentista infantil en tu área de residencia? Puedes consultarlo por internet y buscar referencias en foros. No obstante, te recomendamos que no escojas al odontopediatra en función de la proximidad. Sabemos que es un factor determinante cuando tienes hijos, pero lo es mucho más una adecuada formación y una gran experiencia.

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