La pasta dentífrica es la compañera inseparable del cepillo dental en la higiene diaria de dientes y boca. Por eso, una vez escogido el cepillo dental que mejor se adapta a nuestras necesidades, el siguiente paso es escoger la pasta dental. De entre todas las posibilidades, debemos escoger el producto que mejor cubra nuestras necesidades de higiene y mantenimiento bucal y, además, el que tenga un sabor más agradable para cada uno. Usar una pasta dental que no nos guste o nos deje mal sabor de boca, puede provocar que no realicemos la higiene dental tan a menudo como se debe para evitarnos el mal rato.

En nuestra higiene dental diaria, debemos usar pasta dentífrica porque ayuda a eliminar los restos de comida que pueden quedar en la boca, nos proporciona un aliento fresco y, además ayuda a eliminar las manchas superficiales en el esmalte de los dientes. Los dentífricos contienen sustancias antisarro, anticaries, desensibilizantes, antisépticos e incluso blanqueadores. En función de nuestras necesidades o afecciones bucodentales, utilizaremos una pasta dental para encías sensibles o para dientes con tendencia a las caries, por ejemplo.

Seguramente, a lo largo de nuestra vida cambiaremos de pasta dental en función de las necesidades de cada etapa. La pasta dental para una persona adulta no es recomendable para niños o para ancianos, por ejemplo. A la hora de realizar la higiene dental, no debemos abusar de la cantidad de pasta dental. No es necesario llenar completamente el cepillo con dentífrico. Con una tercera parte de su longitud es suficiente y, en el caso de los niños, la cantidad de pasta dental no debe ser más grande que un guisante.

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