Los estudios y las estadísticas dicen que la mitad de los españoles sufre, o sufrirá, algún tipo de enfermedad de las encías debido a la acumulación de sarro y placa bacteriana. Las bacterias que se acumulan alrededor de los dientes y las encías, si no se eliminan correctamente con la higiene dental, acaban provocando una reacción inflamatoria. Las encías pueden inflamarse por enfermedades como la gingivitis, a causa de una infección por un virus, por desnutrición, por un mal ajuste de una prótesis dental, por el embarazo o por una sensibilidad extrema al dentífrico o al enjuague bucal utilizado.

Las encías inflamadas causan dolor, molestias y suelen provocar sangrado, sobre todo durante el cepillado. Por ello es importante prevenir y evitar esta inflamación y, cuando ya se ha producido, intentar solucionarla lo más rápido posible. Cuando aparecen los primeros síntomas, es muy importante acudir al especialista.

Una buena higiene bucodental es fundamental para evitar la inflamación de las encías. Realizar correctamente el cepillado, sin presionar en exceso las encías, usar del hilo dental y realizar una higiene dental en la consulta una vez al año son tres factores imprescindibles. La alimentación es otro aspecto a tener en cuenta. Una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras, contribuye a una mejor nutrición y a reducir el riesgo de inflamaciones.

Cuando se tienen las encías inflamadas, es importante evitar el tabaco o el alcohol, sustancias irritantes que solo agravan el problema. En ocasiones, sustituir la pasta de dientes por una específica para encías sensibles o inflamadas puede resultar muy efectivo. Pero lo más importante es acudir a la consulta del dentista y seguir los consejos de los profesionales.

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