Para mantener una sonrisa sana durante toda la vida, lo importante es cuidarla desde la infancia. Odontopediatra y padres tienen la responsabilidad de enseñarle las técnicas básicas de higiene bucal: el cepillado, el uso de hilo dental, los enjuagues… y explicarle qué son el limpiador lingual y el irrigador bucal. Los niños, cuando son pequeños, tienen una gran capacidad para aprender cosas nuevas y, por lo tanto, absorben nuevos conocimientos con facilidad. Este es uno de los motivos por los que debemos empezar a educarlos en salud bucodental de forma temprana, pero también para que vaya cogiendo el hábito y pueda hacerlo solo lo antes posible. Empezar antes de los seis años es clave para que tu hijo interprete que aquello que le explicas es importante. ¿Qué puedes hacer para que la rutina de higiene bucal se convierta en imprescindible? Los dentistas de Centro Dental Pedralbes te dan algunas pistas:

  1. Procura cepillarle los dientes en algún momento en el que el niño esté tranquilo y relajado, para que así pueda asimilar todo lo que estás haciendo sin hacer demasiado esfuerzo. Intenta no esperarte hasta el momento de meterlo en la cama… estará cansado o dormido y no va estar tan receptivo.
  2. Puedes darle la oportunidad de escoger los materiales que vais a usar. Un cepillo con sus dibujos preferidos, un colutorio con un gusto agradable, una pasta dental de fresa… Esto ayudará a que le apetezca lavarse los dientes, a que sienta más entusiasmo ante la pesadez de la rutina.
  3. No te olvides de hacer del cepillado una actividad agradable. Si quieres puedes utilizar música, programar juegos, explicarle historias… La higiene bucal debe ser un incentivo para que sea él quien finalmente te diga: “Papá, mamá, ¿no vamos a cepillarnos los dientes?” También podéis hacerlo de forma conjunta, así el niño verá que tú también le das la importancia que merece.
  4. Tienes que evitar las amenazas, los castigos o los argumentos negativos. Siempre es recomendable mostrar el lado bueno del cepillado. Dile a tu hijo que las personas cuidamos de nuestros dientes para evitar problemas más graves y que es algo necesario, como ducharse, cepillarse el pelo o incluso comer.
  5. Recuerda que tienes que comportarte, al menos durante los primeros años, como un maestro: intenta cepillarle los dientes con explicaciones complementarias. Cuéntale qué movimientos realizas, cuánta cantidad de pasta colocas sobre las cerdas, cuánto tardas, por qué sitios de la boca pasas… Además de verlo, podrá interiorizarlo por otra vía.

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