Una buena higiene dental pasa por cepillarse los dientes a diario y, para ello, debemos usar el cepillo dental adecuado. No todos los cepillos son indicados para todo el mundo. En el mercado existen muchas variedades de cepillos, ya sean eléctricos o manuales, y sus características cambian en función de si son para niños o adultos, para personas que usan ortodoncia o que llevan prótesis dentales, etc.

El cepillo dental estándar, el cepillo manual de toda la vida, debe tener un diseño que favorezca una correcta higiene de todas las partes de la boca. Además de facilitar la limpieza de los dientes, el cepillo dental debe ser cuidadoso con el esmalte y las encías. Para los niños, el cepillo debe tener un tamaño adecuado al de su boca, sobre todo cuando todavía tienen los dientes temporales o de leche. En esta etapa, es recomendable utilizar un cepillo con bordes protectores en la parte de la cabeza para evitar que los pequeños puedan lesionarse la boca por un mal uso del cepillo o algún movimiento sin control. Las cerdas del cepillo deben ser muy suaves ya que las encías todavía son muy blandas. Y el mango debe ser antideslizante y ergonómico para facilitar el agarre incluso cuando el cepillo o la mano estén mojados.

Para los adultos, el cepillo debe tener la cabeza pequeña para poder acceder a todas las zonas de la boca y realizar una correcta higiene dental. Las cerdas deben ser flexibles, finas y de punta redondeada, y el mango largo, fino y flexible para que el cepillado sea más fácil. También es muy importante mantener el cepillo en buen estado y cambiarlo cada tres o cuatro meses o incluso antes si vemos que está muy deteriorado.

Entradas recomendadas