La odontología y el cuidado de la sonrisa no tiene porqué ser siempre algo serio y aburrido. De hecho, la salud de los dientes está llena de curiosidades que quizá no conozcas.

Estas las curiosidades de la sonrisa que te harán sonreír

  • Una persona cualquiera produce casi un litro de saliva cada día, lo que suponen 25.000 litros de saliva a lo largo de su vida, una cantidad suficiente para llenar dos piscinas. Esta saliva es crucial para la salud oral ya que elimina los restos de alimentos, neutraliza los ácidos, lucha contra las bacterias y previene el mal aliento.
  • La boca está expuesta a unas 100.000.000 micro-criaturas a diario que se alimentan, reproducen y nadan en ella. Te vienen ganas de cepillarte los dientes, ¿verdad?
  • El esmalte es la sustancia más dura de nuestro cuerpo, incluso más dura que los huesos. Y está preparada para durar toda la vida si cuidamos de ella.
  • El 50% de las personas reconocen que la sonrisa es el primer aspecto en que se fijan cuando conocen a alguien.
  • Ahora consideramos que los dientes blancos son atractivos, pero en el Japón medieval se creía que eran feos. De hecho, las mujeres se los teñían para aumentar su belleza.
  • Un preso americano utilizó hilo dental junto a unas cuantas sábanas para escapar de su celda en prisión.
  • Si te cepillas los dientes dos veces al día durante dos minutos, te cepillarás los dientes 24 horas al año, unos 76 días a lo largo de tu vida.
  • Al cepillarte los dientes también debes cepillarte la lengua. ¿Sabías que, como sucede con las huellas dactilares, la huella de la lengua también es única?
  • Los primeros empastes, aunque rudimentarios, se empezaron a hacer hace unos 8.000 años.
  • En la Alemania de la edad media, se creía que el dolor dental se curaba besando a un gorila.
  • El cepillo de dientes se inventó en China el año 1498 y utilizaba pelos del cuello del cerdo para fabricarse. Un material que se utilizó hasta el 1938, cuando sustituyó por el nylon.
  • En América, el hábito de cepillarse los dientes a diario se introdujo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los soldados trajeron a casa un hábito que se les impuso en combate: cepillarse los dientes dos veces al día para mantener los dientes sanos.

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