La ansiedad dental está considerada como una de las fobias más comunes en el mundo, y no sólo afecta a los más pequeños. Aunque parezca extraño, el miedo al dentista suele nacer en la infancia y, si no se toman medidas para eliminarlo, nos acompaña hasta la edad adulta. De hecho, una de cada diez personas padece una fobia realmente poco controlable. Tener esta sensación de pavor no sólo compromete nuestro estado de ánimo y nuestra estabilidad emocional, sino que además atenta directamente contra nuestra salud oral. Acudir al dentista por lo menos dos veces al año es muy importante, y más veces cuando el paciente sufre ansiedad dental. Lo que hay que hacer es solucionar el problema desde la raíz. Los dentistas de Centro Dental Pedralbes aplican diferentes medidas para apaciguar el pavor, y las dividen en dos niveles: ansiedad dental leve y ansiedad dental severa.

En el primero de los casos, el paciente muestra incomodidad y nerviosismo pero puede llegar a controlarse. No es una fase en la que el terror y el pánico le dominen. Puede tratarse de diferentes maneras, empezando por la comunicación con el dentista. Lo mejor que puede hacer el paciente es sincerarse con el profesional, algo que le ayudará a ganar confianza en sí mismo y en la persona que le aplica los tratamientos. Una vez el odontólogo conozca tus incomodidades, te recomendará algunos ejercicios de relajación, como controlar la respiración. Esto consigue relajar el cuerpo y cambiar el enfoque de las cosas, elimina las preocupaciones de la mente. Las técnicas más sencillas implican inhalar y exhalar por la nariz durante unos minutos (3 segundos de inhalación y 3 segundos de exhalación). El paciente también puede escuchar su música favorita o conversar con la enfermera durante la cita; así estará más distraído.

En el segundo caso, el de la ansiedad dental severa, el paciente padece una fobia verdaderamente psicológica y patológica. Los efectos van más allá de los nervios y la ansiedad. No obstante, esta situación también se puede superar con asesoramiento profesional, con redes de apoyo (reuniones con personas que se encuentran en la misma situación) y con la sedación consciente. Es no tener que recorrer a la sedación para tratar la ansiedad dental, pero cuando realmente es muy grave se hace necesaria. Hay diferentes tipos de sedación disponible. La más sencilla es la oral, que es un comprimido que se traga una hora antes del tratamiento. El paciente estará despierto y se dará cuenta de lo que ocurre a su alrededor, pero estará mucho más relajado y algo soñoliento.

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