La extracción dental, también conocida como exodoncia, es un procedimiento que consiste en extraer una pieza dental. Esta intervención se realiza con anestesia y puede deberse a varios motivos. Los más comunes son la falta de espacio, los traumatismos y las enfermedades periodontales en un estado muy avanzado. En estos casos el diente suele estar tan deteriorado que la situación es irreversible.

Aunque después de la recuperación se puede recurrir a implantes dentales para sustituir la pieza perdida, una extracción es siempre la última opción. Lo más recomendable es que el paciente mantenga todos sus dientes naturales. En este sentido, la prevención es clave. Así, se recomienda someterse a una radiografía dental de vez en cuando para observar el estado de los dientes con más profundidad. De este modo el odontólogo decidirá si es realmente necesario realizar una extracción dental.

Antes de la extracción dental el odontólogo anestesia la zona que rodea el diente. Así, se trata de una intervención indolora. Después se aplican puntos en la zona tratada y una gasa durante treinta minutos, para que se forme un coágulo de sangre. Este es el primer paso de la recuperación tras una extracción dental, y probablemente el más importante. El coágulo frena el sangrado y permite que los tejidos comiencen su proceso de recuperación. Si se deshace poco después de formarse, la recuperación se puede prolongar mucho más tiempo de lo habitual, llegando a surgir algunas infecciones.

Así, después de una extracción dental es muy importante vigilar el proceso de cicatrización, que se suele alargar varios días. Durante este periodo es común sentir dolores agudos en la zona, por lo que el odontólogo puede administrar al paciente antiinflamatorios o antibióticos. Existen diversas pautas a seguir para que la recuperación sea rápida y efectiva:

  1. Limpieza. Es muy importante no tocar el coágulo durante los primeros días. Así, se recomienda no limpiarse los dientes durante las primeras 24 horas después de la extracción dental. También hay que evitar el uso de enjuagues y el hilo dental. Después de estas primeras horas se puede limpiar la boca con mucha suavidad, así como enjuagar la herida con una mezcla tibia de agua y sal.
  2. Dolores. Los primeros días es habitual una inflamación de la zona tratada, así como un dolor agudo. Para aliviarlo hay varias técnicas. Lo más aconsejable es aplicar bolsas de hielo en la mejilla y tomar antiinflamatorios.
  3. Alimentación. Durante los primeros días se recomienda ingerir alimentos blandos o líquidos a una temperatura moderada. También es importante mantenerse muy hidratado.
  4. Hábitos. Es imprescindible abandonar hábitos perjudiciales como el tabaquismo o el consumo de alcohol. Tampoco se aconseja el uso de pajitas para beber líquidos.
  5. Ejercicio. Durante los primeros días después de una extracción dental se recomienda reposo. La actividad física podría deshacerse el coágulo, por el aumento de la presión sanguínea. No obstante, al cabo de pocos días el paciente ya podrá retomar su rutina anterior a la exodoncia.

Con estos cuidados la recuperación no debería alargarse más de una semana. No obstante, en caso de que el sangrado o la inflamación persistan no dudes en acudir a tu odontólogo de confianza. Una extracción es un proceso delicado y cuidar la boca correctamente es la clave para una buena recuperación.

Entradas recomendadas