Una buena higiene bucodental diaria es imprescindible para mantener sanos nuestros dientes y encías. Esto no sólo es importante para lucir una sonrisa bonita a diario, sino también para prevenir todo tipo de enfermedades e infecciones en nuestra boca.

La base de una buena higiene de nuestra boca es el cepillado. No obstante, en muchos casos el cepillado no es suficiente para eliminar todos los restos de comida o placa bacteriana acumulados, por lo que es recomendable complementar el cepillado con otros procedimientos. Es el caso del enjuague bucal y el hilo dental, así como los irrigadores bucales. Lo más recomendable es consultar con el odontólogo de confianza qué tipo de colutorio elegir o cómo usar el hilo dental.

Aunque los enjuagues y el hilo son buenos aliados del cepillado, su efecto es mucho menor si no cepillamos en profundidad nuestra boca. Así, te traemos 5 claves para un cepillado óptimo:

  1. Elección del cepillo. Aunque tradicionalmente los pacientes usaban el cepillo manual, es cierto que cada vez más se han pasado al cepillo eléctrico. Éste último es el más recomendado, porque elimina más placa bacteriana que el cepillo convencional. Además su uso es más cómodo, porque muchos tienen cronómetro para determinar la duración del cepillado y además su cabezal realiza movimientos giratorios para facilitarlo. No obstante, en el caso de elegir un cepillo manual se recomienda reponerlo en un plazo máximo de tres meses y elegir cepillos de cerdas suaves para no dañar el esmalte.
  2. Elección de la pasta dental. Actualmente disponemos de una amplia variedad en el mercado de pastas dentales. En ocasiones resulta difícil saber qué pasta es la adecuada, por lo que los expertos recomiendan adaptar la pasta a la situación de la boca en ese momento. Es decir, en caso de tener sensibilidad dental se recomienda elegir una pasta dental específica para ello. Hay mucha variedad de pastas para cada caso: sensibilidad dental, gingivitis, blanqueantes… También se recomienda adaptar la pasta a la edad del paciente y usar una pasta dental con flúor en caso de no tener una patología concreta.
  3. Duración del cepillado. Muchos expertos coinciden en que el cepillado debe tener una duración mínima de dos minutos. Es importante llegar con el cepillo a todos los rincones de nuestra boca donde pueda acumularse placa bacteriana, así como insistir suavemente en zonas afectadas por alguna infección o inflamación.
  4. Complementar el cepillado. Como hemos comentado anteriormente, es importante completar el cepillado con el uso del enjuague bucal y del hilo dental. Este último es ideal para eliminar los restos de comida que quedan retenidos en los espacios interdentarios, a los cuales muchas veces el cepillo no logra llegar. En el caso del enjuague, también es un gran aliado para finalizar todo el proceso de limpieza y además tener un aliento más fresco y agradable.
  5. Revisiones periódicas. A pesar de llevar a cabo una buena higiene bucodental diaria en casa, también es importante acudir al odontólogo periódicamente. Muchos síntomas de ciertas enfermedades bucodentales sólo son visibles en fases avanzadas, por lo que el odontólogo debe realizar varias observaciones para comprobar el buen estado de nuestra sonrisa.

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