Causas de la halitosis

El mal aliento, también conocido como halitosis, suele ser muy incómodo para el paciente, así como para las personas que le rodean. La halitosis consiste en un olor desagradable de manera constante que procede de la cavidad oral de quien lo padece, y se nota especialmente al hablar. Una de las mejores fórmulas para evitar el mal aliento es tener una buena rutina de higiene oral a diario.

Sin embargo, también puede suceder que a pesar de llevar a cabo una buena limpieza bucodental día a día, al poco rato aparezca ese olor desagradable. Si ese es tu caso, puede ser que el mal aliento proceda de algún habito concreto que deberías moderar. La halitosis no es un problema difícil de tratar, de hecho podemos erradicarlo evitando algunos hábitos o consultando al odontólogo cómo llevar a cabo una limpieza bocal orientada a evitar este problema.

  • Mala higiene oral. Aunque pueda parecer el motivo más obvio, una mala higiene dental puede desencadenar no sólo mal aliento, sino el desarrollo de algunas enfermedades e infecciones orales. De hecho, la halitosis puede ser síntoma de alguna patología oral. Por ello, es importante cepillarse los dientes un mínimo de dos veces al día y durante dos minutos, así como completar el cepillado con el uso de enjuague bucal e hilo dental.
  • Hábitos perjudiciales. Los más destacados son el tabaquismo y el consumo de alcohol, que dañan los dientes y causan mal aliento con más facilidad. Además, los pacientes fumadores tienen más tendencia a desarrollar enfermedades periodontales, que generan halitosis.
  • Uso de medicamentos. Algunos medicamentos pueden provocar sequedad bucal y mal aliento crónicos.
  • Sequedad bucal. También conocida como xerostomía, puede ser otra causa de halitosis. Los procesos de salivación contribuyen, entre otros aspectos, a limpiar la boca, de modo que su alteración o su ausencia genera mal olor en la cavidad oral. De hecho, el mal aliento típico en las mañanas suele ser provocado por el menor flujo de salivación durante la noche.
  • Alimentación. La alimentación tiene un papel muy importante en la salud oral. Así, la descomposición o la ingesta de alimentos concretos como el ajo pueden generar mal aliento. También el flujo de ácidos estomacales provocan halitosis.

Además de moderar estos hábitos es recomendable acudir al odontólogo de confianza para tratar este problema de manera personalizada. Mantener una buena salud oral será clave para eliminar la halitosis y lucir una boca sana, bonita y con un aliento fresco.

¿Cómo prevenir el cáncer oral?

El cáncer oral es la patología bucodental más grave, por lo que es importante una buena prevención. Esta enfermedad afecta especialmente a los pacientes mayores de 40 años y hombres, aunque todos podemos padecerlo si no se detecta a tiempo. Así, un diagnóstico precoz y una buena prevención son clave para evitar el desarrollo de esta patología.

El cáncer oral no afecta a una misma zona de la boca, sino que se puede desarrollar en varias. No obstante las zonas más comunes son las amígdalas, las glándulas salivales, la parte posterior de la garganta e incluso los labios. Si bien genética tiene un papel destacado en su desarrollo, hay hábitos que aumentan exponencialmente el riesgo de padecer cáncer oral. Es el caso del tabaquismo, que causa más del 80% de los casos de cáncer oral. Otro factor de riesgo a destacar es la mala colocación de las prótesis dentales.

Al igual que en otras patologías, los primeros síntomas del cáncer oral suelen pasar desapercibidos para el paciente o bien pueden ser confundidos con otras patologías, como la gingivitis. Así, pueden ser síntomas de cáncer oral llagas en labios o encías que no cicatrizan y sangran con mucha facilidad, o una inflamación de la encía sin motivo en pacientes que llevan prótesis. Otros síntomas pueden la aparición de manchas blancas o rojizas en encías y lengua durante un tiempo prolongado, o que la boca se adormezca muy seguido y sin razón aparente. Sin embargo, todos estos síntomas pueden corresponderse a otras patologías, por lo que es importante acudir al odontólogo para someterse a una revisión profunda del estado de nuestra boca.

El cáncer oral tiene tratamientos similares al de cualquier otro tipo de cáncer. Después de determinar si es benigno o maligno a través de una biopsia oral, se determina qué tratamiento es el más indicado. En este sentido una detección temprana será clave para la curación efectiva del cáncer oral. Las técnicas más aplicadas son la radioterapia y la quimioterapia. En función de cada caso se determina una frecuencia al aplicar estas técnicas. Este tipo de terapias generan varios efectos secundarios en la salud oral del paciente, como el desarrollo de caries o sequedad bucal, causadas por la exposición a los rayos X.

Así, además de la detección a tiempo y el tratamiento, es muy importante la prevención de esta patología, que puede realizarse siguiendo unas sencillas pautas:

  • Mantener una buena higiene bucodental. Una buena limpieza diaria de nuestra boca es imprescindible para prevenir cualquier patología oral. Lo más recomendable es cepillarse los dientes un mínimo de dos veces al día y acompañar el cepillado con el uso de enjuagues bucales y el hilo dental.
  • Visitar regularmente el odontólogo. Un mínimo de dos visitas al año es suficiente para prevenir todo tipo de patologías. Además se aconseja someterse a un examen de detección de cáncer oral de vez en cuando, especialmente entre pacientes mayores de 40 años.
  • Evitar hábitos de riesgo. Un factor clave para evitar esta enfermedad y otras patologías es abandonar hábitos perjudiciales como el tabaquismo o el consumo de alcohol.
  • Mantener una dieta sana y equilibrada. La alimentación tiene un papel muy importante en nuestra salud oral. Así, el consumo de alimentos como las frutas y las verduras ayudan a disminuir el riesgo, así como una buena hidratación diaria.
  • Vigilar con las prótesis. Los pacientes con prótesis deben controlar más seguido el estado de su boca, ya que una prótesis mal colocada puede ser determinante para desarrollar esta patología.

En muchas enfermedades la prevención es el mejor tratamiento. Realizar día a día buenos hábitos de salud oral será determinante para mantener nuestra boca sana y radiante.

5 claves para un cepillado óptimo

Una buena higiene bucodental diaria es imprescindible para mantener sanos nuestros dientes y encías. Esto no sólo es importante para lucir una sonrisa bonita a diario, sino también para prevenir todo tipo de enfermedades e infecciones en nuestra boca.

La base de una buena higiene de nuestra boca es el cepillado. No obstante, en muchos casos el cepillado no es suficiente para eliminar todos los restos de comida o placa bacteriana acumulados, por lo que es recomendable complementar el cepillado con otros procedimientos. Es el caso del enjuague bucal y el hilo dental, así como los irrigadores bucales. Lo más recomendable es consultar con el odontólogo de confianza qué tipo de colutorio elegir o cómo usar el hilo dental.

Aunque los enjuagues y el hilo son buenos aliados del cepillado, su efecto es mucho menor si no cepillamos en profundidad nuestra boca. Así, te traemos 5 claves para un cepillado óptimo:

  1. Elección del cepillo. Aunque tradicionalmente los pacientes usaban el cepillo manual, es cierto que cada vez más se han pasado al cepillo eléctrico. Éste último es el más recomendado, porque elimina más placa bacteriana que el cepillo convencional. Además su uso es más cómodo, porque muchos tienen cronómetro para determinar la duración del cepillado y además su cabezal realiza movimientos giratorios para facilitarlo. No obstante, en el caso de elegir un cepillo manual se recomienda reponerlo en un plazo máximo de tres meses y elegir cepillos de cerdas suaves para no dañar el esmalte.
  2. Elección de la pasta dental. Actualmente disponemos de una amplia variedad en el mercado de pastas dentales. En ocasiones resulta difícil saber qué pasta es la adecuada, por lo que los expertos recomiendan adaptar la pasta a la situación de la boca en ese momento. Es decir, en caso de tener sensibilidad dental se recomienda elegir una pasta dental específica para ello. Hay mucha variedad de pastas para cada caso: sensibilidad dental, gingivitis, blanqueantes… También se recomienda adaptar la pasta a la edad del paciente y usar una pasta dental con flúor en caso de no tener una patología concreta.
  3. Duración del cepillado. Muchos expertos coinciden en que el cepillado debe tener una duración mínima de dos minutos. Es importante llegar con el cepillo a todos los rincones de nuestra boca donde pueda acumularse placa bacteriana, así como insistir suavemente en zonas afectadas por alguna infección o inflamación.
  4. Complementar el cepillado. Como hemos comentado anteriormente, es importante completar el cepillado con el uso del enjuague bucal y del hilo dental. Este último es ideal para eliminar los restos de comida que quedan retenidos en los espacios interdentarios, a los cuales muchas veces el cepillo no logra llegar. En el caso del enjuague, también es un gran aliado para finalizar todo el proceso de limpieza y además tener un aliento más fresco y agradable.
  5. Revisiones periódicas. A pesar de llevar a cabo una buena higiene bucodental diaria en casa, también es importante acudir al odontólogo periódicamente. Muchos síntomas de ciertas enfermedades bucodentales sólo son visibles en fases avanzadas, por lo que el odontólogo debe realizar varias observaciones para comprobar el buen estado de nuestra sonrisa.

Ortodoncia para lucir una sonrisa perfecta

La ortodoncia es un tratamiento cada vez más usado entre pacientes de todas las edades. Existen varias opciones y aunque muchas veces nos guiamos por opiniones de conocidos o por el precio, cada tratamiento es distinto y tiene sus ventajas e inconvenientes. En función del caso el paciente se puede elegir uno u otro.

La ortodoncia busca una sonrisa perfecta para el paciente corrigiendo la mala posición de sus dientes. Sin embargo, esto va más allá de los fines estéticos. La ortodoncia también es importante a nivel de salud bucodental, ya que puede solucionar problemas como la masticación defectuosa o el apiñamiento de los dientes.

Las causas que llevan al paciente a necesitar un tratamiento de ortodoncia son diversas. Generalmente la posición defectuosa de los dientes se debe a factores genéticos. No obstante también influyen otros factores, como la pérdida prematura de dientes por un traumatismo o enfermedad, así como hábitos perjudiciales durante mucho tiempo como el chupete en los bebés, que avanza las piezas superiores de la dentadura.

En la mayoría de casos se recomienda esperar a la adolescencia para comenzar este tratamiento, ya que en edades tempranas los dientes aún se están desarrollando. Sin embargo cada vez es más común ver gente adulta llevando ortodoncia. El odontólogo determinará cuándo es el mejor momento para realizar el tratamiento.

Existen dos tipos de aparatos en la ortodoncia: los fijos y los removibles. Los aparatos fijos sólo los puede manipular el dentista y se aplican en los casos más severos. Para correcciones leves se usan los aparatos removibles, que son manipulables por el paciente y se retiran durante las comidas. En función de cada caso se opta por un aparato u otro, pero ambos buscan corregir la posición de las piezas dentarias. Independientemente del tratamiento, a veces también es necesaria una extracción dental antes de comenzar el tratamiento. Esto sucede en casos donde la falta de espacio por apiñamiento es muy grave, o bien porque el diente está muy deteriorado.

Después de la ortodoncia es muy importante un mantenimiento constante por parte del paciente, ya que los dientes tienen a volver a su posición inicial. Así, se llevan retenedores para mantener la posición lograda con la ortodoncia. Además es fundamental mantener una buena higiene diaria en la boca, mediante el cepillado y el uso de colutorios e hilo dental.

Así pues, la ortodoncia es un tratamiento ideal para corregir la alineación de los dientes, así como solucionar complicaciones bucales como la masticación o la retención de placa. Un seguimiento por parte del odontólogo y una buena higiene por parte del paciente serán clave para lograr unos perfectos resultados gracias a la ortodoncia.