La salud oral es un componente importante que afecta a la salud general y al bienestar de las personas mayores pero a pesar de ello lo solemos pasar por alto. Cuando entramos en la tercera edad, los factores de riesgo que ponen en peligro nuestra sonrisa se multiplican. Uno de los más determinantes es la incapacidad para cepillarnos los dientes y pasarnos el hilo dental correctamente por culpa de la artritis o de problemas neurológicos.

Estos son los cuatro problemas dentales principales que sufren las personas mayores:

Caries dental: la caries dental no afecta solo a los niños, ni mucho menos. Algunos estudios indican que el 90% de las personas mayores de 65 años sufren algún tipo de caries dental. El riesgo de infección dental aumenta en esta edad debido a que muchas personas mayores no acuden al dentista con la asiduidad que solían hacerlo, tienen dificultades para llevar a cabo una buena higiene y ven disminuidos sus niveles de saliva por culpa de medicaciones o enfermedades.

Dificultades para comer: los problemas orales como la falta de dientes, la caries, la mala fijación de las dentaduras o la enfermedad periodontal pueden dificultar la masticación y conllevar la persona a una mala dieta.

Boca seca: también llamada xerostomía, es un problema común en la mayoría de personas mayores. Cerca de un 20% de ellos sufren esta disminución de la saliva que suele ser un efecto secundario de ciertas enfermedades o de algunos medicamentos.

Esta reducción de la saliva no solo dificulta el tragado de los alimentos y disminuye el sentido del gusto, sino que facilita la infección de los dientes y encías, ya que la saliva es el principal garante de la salud oral.

Para combatir la xerostomía es importante beber agua continuamente y limitar el consumo de café y alcohol, por su efecto diurético.

Enfermedad periodontal: se trata de la infección de las encías y los demás tejidos que soportan los dientes. A pesar de que afecta a personas de cualquier edad, suele empeorar a medida que nos hacemos mayores. Lo que empieza como una infección indolora suele provocar dolor en sus fases más avanzadas y de no tratarse termina por provocar la pérdida de los dientes.

El correcto cepillado y uso del hilo dental, el mantenimiento de una buena dieta y las visitas regulares al dentista son los tres pilares básicos para mantener una perfecta salud oral durante toda la vida.

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