Durante la infancia, cuando los niños y niñas todavía están en su etapa de desarrollo, es un buen momento para corregir la postura de los dientes y huesos maxilofaciales que pueden causar problemas de mala oclusión dental. Además, si se detectan piezas dentales mal colocadas, una sonrisa irregular o molestias al masticar o cerrar la boca, es más fácil corregirlos en esta etapa.

Normalmente, el odontopediatra suele recomendar una primera visita al ortodoncista alrededor de los 7 años de edad, cuando el grupo de dientes incisivos superiores e inferiores definitivos ya han salido y los niños y niñas están en pleno crecimiento óseo. En esta etapa es posible diagnosticar posibles problemas y corregirlos de forma precoz con la ortodoncia preventiva. Este tratamiento controla la posición de la mandíbula y del maxilar superior mediante aparatos normalmente removibles que actúan modificando el crecimiento para conseguir una buena oclusión dental. Cuando lo que se busca es corregir la posición de los dientes para mejorar su estética y funcionalidad, es el momento de optar por la ortodoncia correctiva en cualquiera de sus variantes.

Entre los 9 y los 13 años es la mejor edad para el uso de brackets porque los niños y niñas ya han terminado de cambiar todos los dientes de leche. Puede ser que, por motivos estéticos, los niños y niñas pre-adolescentes rechacen la idea de llevar aparatos correctores. A diferencia de los más pequeños, los adolescentes se preocupan mucho por su apariencia y el uso de brackets les puede incomodar más que el hecho de no tener los dientes alineados. Gracias a la evolución de los aparatos de ortodoncia,  hoy en día se existen aparatos muy discretos y casi invisibles que son igual de eficaces para corregir la posición de los dientes.

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