Entre los buenos hábitos de higiene bucodental, hay que tener en cuenta uno que no está muy extendido: el uso del hilo dental. Se calcula que el 70% de la población no lo utiliza a pesar que es uno de los mejores aliados para luchar contra las enfermedades de las encías. El hilo dental, si se utiliza correctamente, ayuda a eliminar la placa y los restos de comida de lugares donde el cepillo dental no tiene acceso fácilmente: debajo de la encía y entre los dientes. Por eso, es importante que el uso del hilo dental forme parte de la higiene dental diaria.

El hilo dental no es difícil de utilizar pero es necesario conocer la técnica y los trucos para su correcta aplicación. Para la higiene dental diaria, basta con coger unos 40 cm de hilo y enrollarlo en los dedos medios de las dos manos. El hilo debe cogerse con el índice y el pulgar de cada mano, en tramos de unos 6 cm, para tensarlo y deslizarlo suavemente entre los dientes, frotando el  borde de cada pieza dental con el hilo, de arriba abajo. Es importante llegar lo más cerca posible de las encías sin golpearlas ni lesionar el tejido gingival. En cada diente, hay que ir usando nuevos tramos de hilo limpio. Una vez finalizado el recorrido por toda la dentadura, el enjuague final con colutorio ayudará a eliminar definitivamente la placa y los restos de alimentos de nuestra boca.

Lo ideal sería realizar esta operación cada vez que nos laváramos los dientes pero, en caso que no sea posible, por lo menos una vez al día hay que realizar una higiene bucodental

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