El cepillo dental

Una buena higiene dental pasa por cepillarse los dientes a diario y, para ello, debemos usar el cepillo dental adecuado. No todos los cepillos son indicados para todo el mundo. En el mercado existen muchas variedades de cepillos, ya sean eléctricos o manuales, y sus características cambian en función de si son para niños o adultos, para personas que usan ortodoncia o que llevan prótesis dentales, etc.

El cepillo dental estándar, el cepillo manual de toda la vida, debe tener un diseño que favorezca una correcta higiene de todas las partes de la boca. Además de facilitar la limpieza de los dientes, el cepillo dental debe ser cuidadoso con el esmalte y las encías. Para los niños, el cepillo debe tener un tamaño adecuado al de su boca, sobre todo cuando todavía tienen los dientes temporales o de leche. En esta etapa, es recomendable utilizar un cepillo con bordes protectores en la parte de la cabeza para evitar que los pequeños puedan lesionarse la boca por un mal uso del cepillo o algún movimiento sin control. Las cerdas del cepillo deben ser muy suaves ya que las encías todavía son muy blandas. Y el mango debe ser antideslizante y ergonómico para facilitar el agarre incluso cuando el cepillo o la mano estén mojados.

Para los adultos, el cepillo debe tener la cabeza pequeña para poder acceder a todas las zonas de la boca y realizar una correcta higiene dental. Las cerdas deben ser flexibles, finas y de punta redondeada, y el mango largo, fino y flexible para que el cepillado sea más fácil. También es muy importante mantener el cepillo en buen estado y cambiarlo cada tres o cuatro meses o incluso antes si vemos que está muy deteriorado.

¿Por qué se debe colocar un implante dental?

Ante la pérdida o la falta de un diente, los implantes dentales son la mejor alternativa para recuperar la funcionalidad de la dentadura y la estética a la boca. Un implante dental es una pequeña pieza de metal formada por dos partes: un tornillo de titanio que sustituye la raíz del diente y una corona que sustituye a la parte visible de la pieza dental. El implante se integra totalmente en el hueso maxilar y constituye una pieza más de la dentadura que durará toda la vida.

Cuando, por el motivo que sea, falta un diente es habitual que aparezcan algunos problemas a la hora de masticar que pueden comportar problemas digestivos por un incorrecto triturado de los alimentos. Pero también se pueden aparecer problemas en la posición de los demás dientes, de la mandíbula o alteraciones en la pronunciación.

Mediante la colocación de implantes dentales, se puede sustituir un único diente, varias piezas o incluso de toda la dentadura. De este modo, se puede conseguir que el paciente pueda volver masticar cualquier tipo de alimento sin problemas. Gracias a los implantes dentales, se puede recuperar completamente la funcionalidad de la dentadura y la apariencia natural de los dientes.

Actualmente, la colocación de un implante dental es un tratamiento muy habitual en los centros dentales y con unos altos porcentajes de éxito, cerca del 98% de los casos. Son muy poco habituales los casos en los que un implante dental no se integra correctamente o causa molestias. En cambio, los beneficios y las mejoras en la salud bucodental del paciente son visibles y evidentes desde el primer momento.

Ortodoncia, más allá de una bonita sonrisa

Muchas personas creen que la ortodoncia es tan solo un tratamiento de estética dental que tiene por objetivo recolocar y alinear las piezas dentales para conseguir una bonita sonrisa. Que lo es. Pero los beneficios de la ortodoncia van más allá de lo estético para repercutir en una mejor calidad de vida. Tener todas las piezas dentales bien colocadas y alineadas aporta mucho más que belleza a la sonrisa: mejora en la estética facial y la funcionalidad de la dentadura.

Una dentadura que encaja mal o tiene sus dientes desalineados, es una dentadura que tiene problemas, más o menos graves, al morder y al masticar que pueden derivar en dolores de mandíbula o en caries por las dificultades de realizar correctamente la higiene dental. No poder masticar correctamente puede dificultar la deglución y la digestión de los alimentos. O los dolores de mandíbula pueden provocar tensiones que deriven dolores de cabeza o que afecten a las cervicales.

El deseo de los que inician un tratamiento de ortodoncia es tener una sonrisa con los dientes bien alineados. Pero, además, los beneficios colaterales son un factor a tener en cuenta a la hora de decidirse y valorar la idoneidad del tratamiento que, dependiendo de cada caso, puede ser más o menos duradero. Los beneficios de la ortodoncia son, evidentemente, estéticos pero también de salud y calidad de vida. Y, en general, los resultados de la ortodoncia son excelentes y permanentes. Se trata de un tratamiento eficaz, sea cual sea la edad del paciente, y que puede adaptarse a las necesidades de cada caso ya que existen varias alternativas dentro del mismo tratamiento.

Cuida y protege tus encías

A parte de tener unos dientes fuertes y sanos, una buena salud bucodental pasa por tener unas encías sanas. Las encías también reclaman una atención especial a la hora de realizar nuestra higiene bucodental ya que en ellas se acumula sarro y placa bacteriana que pueden provocar una inflamación de las estructuras que rodean al diente. Si estas bacterias no se eliminan correctamente durante la higiene dental, se van acumulando entre el diente y la encía y acaban provocando una reacción inflamatoria. La inflamación de las encías, o gingivitis, es el primer síntoma de las enfermedades de las encías.

La gingivitis provoca el sangrado de la encía durante el cepillado, una hipersensibilidad dental y un color rojo más brillante de lo habitual en la zona. La inflamación de las encías suele ir acompañada de una infección que puede llegar a destruir el tejido en el que se soporta el diente. Las causas más habituales de la gingivitis están relacionadas con una deficiente higiene dental pero también con la alimentación, el tabaquismo y una cierta predisposición genética. Las enfermedades de las encías suelen ser hereditarias. Si la gingivitis no se detecta o no se trata a tiempo puede evolucionar a un estado más grave de las enfermedades de las encías: la periodontitis. Por eso, es muy importante acudir al especialista en el cuidado de las encías, el periodoncista, cuando aparecen los primeros síntomas.

La periodontitis causa la retracción de la encía y, con el tiempo, puede causar una separación entre ésta y el diente. Esta separación puede debilitar el hueso donde se soportan los dientes y acabar provocando la pérdida de las piezas dentales. La prevención, una revisión anual del estado de dientes y encías y una correcta higiene bucodental son las mejores armas para luchar contra estas enfermedades.

La salud bucodental de los más pequeños

Cuidaddo pacientes CDP Clinica dental Pedralbes

En el Centro Dental Pedralbes, hace más de 35 años que cuidamos la salud bucodental de toda la familia y creemos firmemente que cuidar la higiene bucodental de los niños, desde que son bebés, es fundamental para que crezcan sanos y sus dientes se desarrollen correctamente consiguiendo una sonrisa bonita y saludable.

Es muy importante que los niños aprendan, desde pequeños, a tener unos buenos hábitos y rutinas de higiene bucodental. Deben acostumbrarse a cepillarse los dientes tres veces al día, después de las comidas,  pero sobretodo antes de ir a dormir y después del desayuno. Durante los primeros años, deberán hacerlo en compañía de los padres u otro adulto para garantizar que utilizan el cepillo y la pasta dentífrica de manera correcta. Enseñarles estos buenos hábitos puede ser mucho más fácil si se plantea la higiene dental como un juego y no como una obligación. Lavarse los dientes con los papás, o con los otros hermanos, es una buena manera de introducirlos en el hábito. Además, si permitimos que los niños escojan el cepillo y la pasta dentífrica que más les guste (por el color, el sabor, la forma…) se sentirán más implicados y participativos en el proceso. Es importante que el tamaño del cepillo sea el adecuado por el tamaño de su boca y dientes.

Los niños acostumbran a comer chocolate, caramelos y otros alimentos con azúcar que, sin unos buenos hábitos de higiene dental, pueden comportar graves consecuencias en su salud bucodental. Los dientes de leche, por ejemplo, tienen el esmalte muy fino y son más vulnerables frente a la caries que los definitivos. Por eso, además de la correcta higiene dental, es recomendable que los niños visiten una vez al año el odontopediatra para revisar el estado de los dientes y anticiparse a posibles problemas en el futuro.